Autor: Eli Suli

 

Aunque es un dato poco conocido, hablar de Monterrey y de su pasado, es hablar de la historia criptojudía, o de los judíos secretos de México, “Anusim”. La historia se remonta al 31 de marzo de 1492, día que se decretó el edicto de expulsión de los judíos de España, por orden de los reyes Fernando e Isabel. “Ordenamos a todos los judíos y judías de cualquier edad, que viven, residen y existen en nuestros reinos y dominios… para que, para fines del mes de julio del presente año (1492) abandonen estos mencionados reinos y dominios, bajo pena de que, si no aceptan este mandato y fueran encontrados en nuestros reinos y dominios viviendo de cualquier forma en ellos, incurrirán en la pena de muerte y la confiscación de todas sus posesiones. Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden a un judío o a una judía ya sea pública o secretamente a partir de fines de Julio en sus hogares o en otro sitio de nuestra región con riesgo de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios”.

Este edicto marcó una nueva historia en España y en las nuevas colonias de ésta, forzando a miles de judíos a convertirse al cristianismo bajo el nombre de “cripto judíos”, “judíos conversos” o “marranos”, quienes para huir de la persecución tuvieron que buscar nuevos horizontes. Entonces, el descubrimiento de América fue la puerta de entrada para los judíos conversos, para los que representaría una nueva oportunidad de vida. Así sucedió con los criptojudíos o “Anusim” del Nuevo Reino de León, en la cual sus tres fundadores y colonizadores fueron judíos conversos, quienes habían traído con ellos desde España y Portugal a cientos de familias judías ocultas para colonizar esos territorios. Monterrey tuvo tres fundaciones: la primera fue realizada en 1577 por Alberto del Canto, que era un judío sefardi, y quien durante la Conquista de América exploró la zona noreste de México. Alberto del Canto Fundó ciudades importantes como Saltillo, la capital del estado de Coahuila, del cual también fue el primer alcalde, así como Monterrey. Pero luego, Alberto del Canto fue acusado de judaizante y encarcelado por la Inquisición. Sin embargo, se escapó y vivió entre los nativos hasta que le retiraron los cargos. El segundo fundador y colonizador de la ciudad de Monterrey fue Luis de Carvajal y de la Cueva, en 1583, trayendo desde Portugal a más de cien familias judías ocultas para poblar la ciudad. Aunque Luis de Carvajal era un judío converso católico practicante, sin embargo, su familia y en especial su sobrino, eran los judaizantes más activos de la época a los que la inquisición juzgo. En 1590, el gobernador Luis Carvajal fue denunciado a la Inquisición, y acusado de que tanto él como su familia aún practicaban ritos judíos, por lo que, fue condenado a seis años de exilio de la Nueva España. Sin embargo, el gobernador Luis de Carvajal murió en la cárcel mientras esperaba la sentencia, antes de que pudiera ser extraditado a España.

La mayoría de su familia fueron quemados en la hoguera en la Ciudad de México, donde hoy se conoce como la Alameda Central.

La tercera y definitiva fundación de lo que hoy en día es la ciudad de Monterrey, fue llevada a cabo por Don Diego de Montemayor, acompañado de doce familias de judíos conversos que escapaban de la persecución en España. Montemayor llego al Nuevo Reino de León y el 20 de septiembre de 1596 fundo la Ciudad de Monterrey. Aún hoy quedan recuerdos de algunas costumbres judías en Monterrey, como el platillo regional y tradicional “Cabrito”, que era el cabrito que los judíos comían en España en la época de Pesaj, recordando así al cabrito que tuvieron que amarrar a la pata de la cama en Egipto, para después hacer un Korban (sacrificio) a DI-s y comerlo.

También están las famosas tortillas de harina que los criptojudios habían traído de España, así como los panes conocidos como “semitas”, que son panes sin levadura, mientras que en México solo conocían la tortilla de maíz. Otra de las costumbres con origen criptojudia, es el “Zarape con flecos” que acostumbran a usar por esos lugares, y que entonces lo vestían los judíos conversos para usar como camuflaje y poder colgar los Tzizit en sus ropas.

Monterrey, a pesar de los cientos de años desde su fundación y del olvido del origen de quienes fueron sus fundadores, aun guarda en sus costumbres esa sangre judía que para algunos quizá pase desapercibida, mientras que, para otros late con la añoranza de quienes fueron obligados a dejar en el olvido sus tradiciones.

Hoy en día se calcula que más del 50% de los habitantes originarios de la ciudad de Monterrey Nuevo León, tienen orígenes marranos o cripto-judíos.

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

Todavía me despierto en las noches y sueño con Israel. Me despierto con pesadillas desde ese fatídico 7 de octubre del año pasado. Cuantos días de angustia han pasado ya.

EDITORIAL DEL 15 DE FEBRERO

NEWSLETTER

NO SE PIERDA LAS NOTICIAS SOBRE EL MUNDO Y LA COMUNIDAD

    IN MEMORIAM Z”L

    • Sra. Catalina Zardain Z”L