ÚLTIMA EDITORIAL

  • YOM KIPUR: Teshuvá, retorno al alma

  • SUCOT recordatorio de la fragilidad del hombre

 

Continuamos con el mes hebreo de Tishrei que inició en Rosh Hashaná y continúo con Yom Kipur, Sucot y Simjat Torá.

Yom Kipur es considerado el día más sagrado del año judío. Se conoce como el Día de la Expiación, del perdón y del arrepentimiento sincero. Es uno de los Yamim Noraim, días extremadamente santos.

En el calendario hebreo, Yom Kipur comienza al anochecer del noveno día del mes de Tishrei (4 de octubre) hasta el día siguiente.

El 4 de octubre se caracteriza porque empieza el ayuno en el ocaso del día. En la sinagoga los rezos comienzan con la oración conocida como Kol Nidré (en arameo “todos los votos”) antes de que se ponga el sol. Esto concierne a los votos incumplidos entre las personas y D-os, y no anula votos hechos entre personas.

En el día de Yom Kipur (5 de octubre) la oración de la Neilá marca el cierre de las Fiestas Mayores que culmina con el sonar del shofar.

Los judíos sefaraditas se refieren a Yom Kipur como el “ayuno blanco”, debido a que acostumbran vestirse de blanco durante los Yamim Noraim.

Yom Kipur es un día del perdón y la pureza, así como de ayuno absoluto y completo reposo dedicando el tiempo a la oración.

Con referencia a los pecados u ofensas cometidos entre las personas, estas no son perdonadas hasta que no se obtiene el perdón de la persona a la que se ha herido, ofendido ó causando daño. Aún si le ha hablado mal. Se debe prestar especial atención en pedir perdón a nuestros padres, y estos a su vez deben perdonar a sus hijos en sus corazones.

Debemos preparar nuestras tefilot (plegarias) y en especial el viduy (confesión). Es aconsejable tener en mente una lista de acciones incorrectas que queremos confesar y decidimos cambiar.

Es costumbre también dar caridad extra en la víspera de Yom Kipur, pues practicar la tzedaka es una de las mejores maneras de demostrar nuestro renovado compromiso con la bondad y la rectitud.

En la víspera de Yom Kipur se deben encender velas.

El objetivo del ayuno es alentar al pueblo judío a reflexionar sobre el año pasado, arrepentirse y desear un buen año, feliz y saludable.

Mi querida amiga y maestra Raquel Kleinberg en una plática nos hizo saber que la palabra selijot es el plural de slijá que quiere decir perdón.

En la Biblia (Tanaj) hay temas recurrentes de pleitos como la pelea entre hermanos: Caín y Abel; entre Isaac e Ismael; entre Joseph y sus hermanos; entre Jacob y Esaú.
Algo que se me quedó muy grabado es que más importante que pedir perdón, es enmendar y conciliar. Sin reparar no hay camino hacia adelante. Y esto sólo se logra teniendo libertad interna.

Solo el que es libre es capaz de perdonar y soltar. Si no soltamos el rencor, el odio y todo lo malo que tenemos adentro, seremos esclavos de nosotros mismos.

Reconciliación es “to forgive. In order to forgive you must give”, entendiéndose como ceder, y seguir adelante.

Y podemos añadir el hombre debe doblegar su orgullo, reconocer su error y cambiarlo. Al pedir perdón va en contra, posiblemente de sus hábitos y reta a la cotidianidad. Mientras que al otorgar perdón la persona debe armarse de valor para separarse del odio, el rencor y el dolor.

Por la fortaleza, que requiere el perdón, se puede lograr que el pasado se reescriba.

En nuestras escrituras sobresale la figura de José, quien fue el que trajo el perdón a este mundo, al perdonar a sus hermanos.

Tenemos primero que perdonar a los demás, para nosotros ser perdonados por D-os.

En Yom Kipur perdonamos a los que nos han lastimado, a la vez que pedimos perdón por las faltas que hemos cometido. Con esto nos acercamos humildemente a D-os.

El perdón es divino y a la vez humano; nos fue dado y al mismo tiempo nosotros lo alimentamos.

Con la festividad de Sucot (la víspera el 9 de octubre) se conmemora la culminación de la cosecha de los frutos. Asimismo recordamos los 40 años que los judíos estuvieron en el desierto, habitando en cabañas (sucás) después de salir de Egipto.

Sucot es llamada Fiesta de las Cabañas y nos recuerda la fragilidad de nuestra existencia.

Nos enseña a valorar y agradecer lo mucho con lo que hemos sido bendecidos.

En Sucot nos cobijamos en la sucá, como un símbolo de que, pese a lo que pase, estaremos cubiertos con la protección Divina.

La sucá es a la vez símbolo de alegría, armonía y humildad.

Cicerón, político filósofo y orador romano dijo “La gratitud no sólo es la más grande de las virtudes, sino que engendra todas las demás”.

Y como siempre, el lector tiene la última palabra…

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

Continuamos con el mes hebreo de Tishrei que inició en Rosh Hashaná y continúo con Yom Kipur, Sucot y Simjat Torá.

                 

EDITORIAL DEL 1 DE OCTUBRE

 

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