Autor: Salo Grabinsky

 

Acaba de terminar la última temporada de la serie norteamericana “Succesion” y, por deformación profesional ya la ví en su totalidad.

Los productores le metieron toda clase de detalles morbosos, sexuales y de politiquería corporativa para mantener la constante tensión. También, y esto es importante, pusieron al desnudo las diferentes personalidades de los actores de esa familia “ligeramente” disfuncional, incluyendo sus perversiones, arrogancia y ambición de poder, y así lograron que la serie fuera un éxito global.

Escuché que el guión tiene cierta similitud con el emporio liderado por la familia Murdoch dueña de el Wall Street Journal, la poderosa cadena conservadora FOX y muchas otras. El sr. Rupert Murdoch de 92 años sigue muy vivo manejando este conglomerado, saliendo y volviendo a entrar en matrimonios y manteniendo a sus hijos y herederos a raya , aunque varios no son parte de la sucesión operativa aunque heredaran bastante, para no sufrir).

El lujo extremo de esta familia y su parafernalia, yates, helicópteros y montón de “lamebotas” trabajando ahí, no por el interés sino por el CAPITAL hace más potente la trama, pero el 99.9 % de las empresas familiares de este mundo no llegan a estos extremos, aunque hay algunos que aspiran a ser magnates y difícilmente lo logran. Los verdaderos capitanes de emporios son generalmente discretos por seguridad y otras razones y su vida privada es cuidadosamente cuidada y sólo explota ocasionalmente por escándalos, pero son la excepción.

Una realidad de los negocios todavía patriarcales (o matriarcales) es la lucha interna o abierta de estas personas por seguir en el trono, detentando el poder absoluto que han tenido por décadas. Tienen sus razones psicológicas, edad, pérdida de control, enfermedades reales o figuradas, etc. y eso afecta a la dinámica familiar, al sano crecimiento de la empresa y al legítimo deseo de los sucesores potenciales para probar su capacidad. No se olvide el control de las decisiones y estrategias, ya sea accionario o de los ejecutivos. Es un fenómeno bastante común. También hay un peligro creciente si no se resuelve con planeación y estructuras familiares y empresariales bien diseñadas y reglas claras aceptadas por convencimiento y una supervisión constante.

Hay que observar la pugna entre los hermanos, mezclada con cariño genuino, recuerdos de infancia y los traumas que significaron para ellos la nula atención del patriarca, que trató de aminorar con lujos y regalos echándolos a perder de diversas formas. El papel de la madre es ambiguo ya que ella también es víctima de la ambición del potentado y su amargura la descarga en sus hijos. Una trama psicológica que ocurre frecuentemente entre generaciones en una familia dueña.

No hay tantos vericuetos en un proceso de sucesión, donde entran abogados, fiscalistas y otros especialistas, pero eso significa que es una etapa crítica en cualquier negocio, porque es un fenómeno donde intervienen muchos factores y elementos emocionales, humanos y patrimoniales además de la vida operativa y el futuro de la empresa. Yo recomiendo un proceso a largo plazo por etapas y que sea monitoreado por especialistas de todo tipo, por ser, después de la fundación de la compañía, la decisión más importante.

Sugiero ver la serie y otras películas sobre este tema.

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

Todavía me despierto en las noches y sueño con Israel. Me despierto con pesadillas desde ese fatídico 7 de octubre del año pasado. Cuantos días de angustia han pasado ya.

EDITORIAL DEL 15 DE FEBRERO

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