Autor:

Bernardo Tanur

Parte II

 

Uno de tantos cirujanos de épocas pasadas fue de apellido Billroth, quien fue uno de tantos inicios, quien, desde las extracciones primitivas de un simple absceso, hasta las marañas modernas de la cirugía actual, mostró en las intervenciones gastroenterológicas su enorme bondad artística. Hay que señalar que este hombre que hizo grandes contribuciones, fue el que estimuló más la vanidad, el exceso de autoritarismo y los extremos en las actitudes de muchos cirujanos. A pesar de ello, ahora sería imposible dejar de reconocer “a los nuevos Billroth, que con toda seguridad necesitarían de un Charcot (aislado en su potencia), y de Freud, y por favor mucho ojo compañeros. Esto último demuestra la necesidad de que todas las acciones médicas deben ejercerse con sublime humildad, apoyada en una máxima sabiduría y un esfuerzo conjunto de grupo, sofisticado sí, pero congruente y creativo.

Papanicolau, en la histopatología diagnóstica, fue un parteaguas esencial.

Las condiciones circunstanciales en la historia del hombre a través de los siglos han propiciado adelantos naturales que se han observado en la historia de la medicina. Hay diversos parteaguas sustanciales que han originado lo que es la medicina de hoy.

Se está entrando en una época de insólitos acontecimientos que transformarán la práctica médica, desde los trasplantes hasta la inefable clonación.

Sin embargo, he aquí lo magnífico y a la vez lo paradójico, a pesar de los inmensos y productivos avances técnicos. Todos reconocemos la necesidad imperiosa de proseguir con la disciplina de efectuar una historia clínica profunda y un minucioso examen físico a pesar de los avances cruentos y no cruentos, pues ésa es la esencia fundamental del seguimiento, del tratamiento de un paciente y la base de un profesionista para transferir o no a un paciente a otro facultativo para su curación. La función del internista es integral y se refleja en la historia. Como ejemplos importantes, pero no únicos, son los eminentes clínicos, pilares de la medicina interna que han conjuntado la labor de indagar sobre la psique y el cuerpo.

En el siglo XX, y en los que vienen, no puede soslayarse la labor, de acuerdo con las circunstancias históricas en que vivirá el individuo. Esta labor de los profesionales es imperativamente básica para el futuro en las próximas generaciones. Sin embargo, en ninguna forma puede ser individualista; debe accionar al grupo tanto de subespecialidades como de las que no deben ser ajenas a él. He aquí la importancia del que escudriña el cuerpo y el alma, y a través de la exploración define el camino para la prevención, tratamiento y rehabilitación del individuo que consulta.
El internista espera del especialista en diferentes ramas, su cooperación para que su dirección sea la correcta, y espera del cirujano la extirpación adecuada de un proceso morboso por el arte mismo. En este aspecto, su ayuda es fundamental. En el esfuerzo por obtener la total recuperación de la salud de un individuo, el papel del cirujano es prominente, pero también limitado a la acción técnica del arte que puede ofrecer el clínico, llamado así en el siglo pasado, en la Europa de entonces y en la herencia que captó Argentina. Es una cooperación recíproca para conjuntar tiempo, esfuerzo y criterio, y así llegar a diagnósticos certeros y poder resolverlos por el bisturí mágico. No sólo eso, sino para entender que la fisiopatología de ese individuo operado se altera, a pesar de una magnifica intervención; sino que precisamente la dualidad psicosomática y su alteración en uno o en otro lado persisten no sólo en un postoperatorio inmediato, sino mediato e inclusive prolongado. Ahí es donde vuelve a tener importancia y se requiere la comprensión del mismo cirujano, la actitud y la acción del internista, para el seguimiento ordenado de la evolución del paciente. Es un trabajo de ida y vuelta.

Talento, intelectualidad, arte y técnica deben complementarse en el intercambio alopático y profesional entre el internista y el cirujano, evitando invariablemente la prepotencia.

En el mejor conocimiento humanista debemos comprender que el ser tiende a la depresión y a la temible soledad.

La medicina interna en nuestro país ha sido un punto de partida magnifico para el desarrollo de nuestra profesión. A principios de siglo destacaron Terrés y Jiménez, luego Ortiz Ramírez, Chávez, Fournier y Zubirán entre muchos otros. En 1974 se fundó la hoy prestigiada Asociación de Medicina Interna de México con su excepcional consejo dos años después, tuve la fortuna de ser uno de sus fundadores. Actualmente la asociación es de miles de internistas de México, que ya se han convertido en colegio y no ha sido aprobado en muchas naciones.

Uno de sus objetivos ineludibles es efectuar con arte, un diagnóstico integral, con eficiencia y ética, y con las armas de Hipócrates ante el reto de la modernidad.

Continuará…

 

 

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

El ex Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu obtuvo una rotunda victoria en los comicios electorales, con una holgada mayoría para formar un Ejecutivo, y recuperar el poder tras más de un año en la oposición.

 

EDITORIAL DEL 15 DE NOVIEMBRE

 

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