Autor: León Opalíon*

Por quinta vez en cuatro años, los votantes israelíes acudieron a las urnas el primero de noviembre pasado. Un número récord emitió sus votos y las encuestas a boca de una urna declararon a Bibi (Netanyahu) como el ganador proyectado. Listo para liderear el parlamento más derechista en la historia de su gobierno, el Primer Ministro con más años en la historia de su gobierno, y el servicio en Israel instó a sus partidarios a “tener paciencia y dijo que su partido Likud estaba “al borde de una gran victoria”.

Después de verificados los votos, aún podría llevar meses formar un gobierno israelí que funcione. Los resultados de las elecciones también se verían muy afectados si Balad, un pequeño partido árabe supera el umbral de entrada en el Parlamento. Esto significaría una redistribución de escaños que podría frustrar potencialmente a Netanyahu. Los israelíes tendrán que confiar en la habilidad que han perfeccionado en los últimos años: la esperanza, esperar y ver.

En este contexto, hay que destacar que el presidente Joe Biden y su equipo de política exterior tienen opiniones firmes sobre quien debería dirigir el Estado judío, de los que se hacen eco la mayoría demócrata y los principales medios de comunicación liberales. En este sentido, les gustaba el Primer Ministro interino Yair Lapid y temían el posible regreso al poder de Netanyahu.

La perspectiva no solo de una victoria de Netanyahu y su partido Likud, sino de la formación de un gobierno con un papel destacado para el partido Sionista Religioso, y uno de sus controvertidos líderes, Itamar Ben Givir, que estará al frente de un ministerio, “es suficiente para poner los pelos de punta a los demócratas e inflamar al establecimiento de la política exterior”. Ben Givir tiene una reputación como provocador de derecha, que a menudo se enfrenta con la policía y es evaluado por los liberales israelíes y estadounidenses como “una amenaza mortal para la democracia”. Se considera que Ben Givir junto con otro líder judío religioso, Smotrich son consecuencia natural del fracaso del gobierno saliente para abordar adecuadamente el terrorismo palestino.

 

 * Editorialista de El Financiero

 

 

 

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

El ex Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu obtuvo una rotunda victoria en los comicios electorales, con una holgada mayoría para formar un Ejecutivo, y recuperar el poder tras más de un año en la oposición.

 

EDITORIAL DEL 15 DE NOVIEMBRE

 

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