– Segunda Parte –

Autor: Eli Suli

 

Resumen de la primera parte: Valentín Pototski, era hijo del Conde Pototsky, el hombre más rico de Polonia, a quien habían enviado a Paris a estudiar para convertirse en sacerdote. Sin embargo, después de unos sucesos, decidió viajar a Ámsterdam para estudiar la Torá, y convertirse al judaísmo, adoptando el nombre de Abraham ben Abraham. Pero cuando regresó a Lituania, un sastre judío lo denunció a las autoridades lituanas, y Valentín fue detenido y torturado para que regresara a su fe original.

 

Los torturadores al ver la intransigencia de Valentín y su apego a la Torá, le suplicaron que no se vengara de ellos en el otro mundo. El Guer Tzedek, sonriente y tranquilo, les replicó a sus verdugos: “Les voy a relatar algo que me sucedió en mi infancia: en una ocasión, yo estaba jugando a crear figuras de arena junto a unos niños, cuando de repente, aparecieron otros niños, y con maldad pisaron e hicieron polvo todo lo que me había costado tanto hacer. Llorando me dirigí a mi padre, para contarle aquella “horrible tragedia” que acababa de ocurrir, pidiéndole que los castigara severamente. Entonces mi padre me dijo, que si yo era más inteligente que ellos, no tenía por qué enfurecerme por tonterías como esas. En ese momento yo pensé que no tenía modo de tomar venganza contra ellos, pero cuando creciera, me vengaría de ellos. ¿Ustedes creen que después, siquiera se me ocurrió alguna vez llevar a cabo esa venganza que dejé pendiente? ¿Qué me hicieron esos pequeños niños? ¡Sólo pisaron mis simples figuras de arena! ¿Acaso creen que en el mundo de la verdad, pensaré en que ustedes, que dentro de su necedad quemaron mi carne, y despedazaron mis huesos, que no son sino como el polvo de la tierra?”.

 

Las palabras de Valentín dejaron sorprendidos a los verdugos. Pero más aún, lo que siguió diciendo cuando se refirió a su delator: “Si a la vida que me espera, podría llevarme un mínimo Zejut (mérito) que me permitiera pedirle algo a Di-s, no dejaría de hacerlo por quien me delató, pues gracias a él, yo tuve el privilegio de llegar a una situación como ésta, ¡de poder entregar mi vida para santificar el Sagrado Nombre de DI-s!”. Pero Abraham tenía una duda, y mandó a preguntar al Gaón de Vilna: ¿Debo caminar lentamente hacia la hoguera, con el fin de extender la vida por unos minutos más, o quizás debo darme prisa, con el fin de cumplir con la “MITZVÁ” de entregar mi alma al creador de una manera rápida? El Gaón le respondió que la segunda opción era la mejor. Se cuenta que cuando de camino hacia su muerte, el Guer Tzedek pasó por debajo de la ventana de la casa del Gaón, este le grito, “¡Reb Abrohom, ve rápido!”. Mientras las llamas envolvían su cuerpo, se escuchaba su voz cantando versículos del Tehilim (Salmos), y recitando la Beraja del Kidush Hashem (bendición sobre la entrega de su alma santificando al Creador), que le había enseñado el Gaón de Vilna, hasta que su alma lo abandonó. Valentín Pototsky, el famoso “Guer Tzedek Abraham ben Abraham”, fue quemado en la hoguera, el segundo día de la fiesta de Shavuot, el 24 de mayo de 1749, (7 de Sivan 5509). Por orden de la Iglesia, no les estaba permitido a los judíos presenciar la quema. Sin embargo, desafiando la orden, el Gaón de Vilna dijo que estaban obligados a darle un entierro judío a sus cenizas. Entonces envió a un judío, Eliezer Meir Siskes, disfrazado de no judío, sin barba ni peyot, para que recoja las cenizas. Leiser Siskes se entremezclo entre la multitud, logrando sobornar al guardia para que le entregara las cenizas del Guer Tzedek, junto con dos dedos carbonizados que habían quedado, y fueron enterrados en una vasija de barro en el cementerio judío. El Gaón Eliahu de Vilna, luego bendijo a “Leiser Siskes” con larga vida, y como resultado vivió 112 años. En la matzevá (epitafio) del Rab Eliezer Meir Siskes estaba inscrito: “Debido a la bendición del Gaón, el número de años de su vida fue de 112″. También el rabino Alexander Ziskind, autor del libro “Yesod VeShoresh HaAvodah”, quien estuvo oculto cerca del Guer Tzedek en el momento que este entregaba su alma al creador, pudo contestar “Amén” a la bendición que pronuncio Abraham ben Abraham antes de morir. Las autoridades no permitieron que se erigiera una matzevá sobre las cenizas de Abraham ben Abraham. Sin embargo, un fenómeno maravilloso ocurrió en la tumba en donde se guardaban sus cenizas, en el antiguo cementerio judío de Vilna. Un extraño y grueso árbol creció con forma de un cuerpo humano inclinado sobre su tumba, como queriendo protegerla. Incluso en la parte inferior del árbol, se podían ver dos ramas que crecieron como si fueran dos piernas, y otras dos ramas cruzadas en la parte superior como si fueran dos brazos. Quien veía esa escena se asustaba por la imponente apariencia del árbol.

 

Se contaron varias historias sobre los intentos fallidos para cortarlo. El solo hecho de que “ese rebelde de su religión” (así lo llamaban) mereciera un lugar donde los judíos pudieran rezar, había enfurecido a los gentiles; por eso, en varias ocasiones trataron de cortar ese árbol. Sin embargo, los que trataron de hacerlo resultaron heridos misteriosamente, incluso 150 años después. Durante la Primera Guerra Mundial, un soldado intentó talar el árbol con un hacha, pero cuando golpeó el árbol, el hacha se desprendió del mango y lo mató. En 1919, después de terminada la Primera Guerra Mundial, se erigió una matzevá sobre las cenizas, y los judíos pudieron entonces acercarse a rezar allí. En 1927, la Kehilá de Vilna construyó un Ohel (mausoleo) para la tumba, cubriéndola con un techo, y rodeándolo con una pared, donde había un cartel que decía:

 

“La tumba de Guer Tzedek, un alma preciosa, limpia y pura, el KADOSH, Abraham ben Abraham Z”l, quien fue MEKADESH SHEM SHAMAIM BARABIM (quien santificó a DI-s en público), el segundo día de Shavuot, 5509”. Sin embargo, después de varios intentos, los nazis destruyeron el antiguo cementerio judío de Vilna, en donde estaban enterrados el Gaón de Vilna y las cenizas del Guer Tzedek, y lograron cortar la parte superior del árbol. Tras la destrucción del antiguo cementerio de Vilna por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, fue construido un nuevo cementerio. En 1949, los comunistas otorgaron un permiso para exhumar los restos del Gaón de Vilna, y las cenizas del Guer Tzedek, para ser trasladados al nuevo cementerio, donde les fueron colocados a ambos una matzevá, que hasta el día de hoy se puede ir a visitar y rezar en el lugar. El Guer Tzedek Abraham ben Abraham, fue una de esas almas que santificaron el nombre de Di-s. Su impresionante historia, es un testimonio de los grandes niveles espirituales que puede alcanzar un Guer (converso), y cualquier otra persona, y aún más, viendo que fue enterrado junto a uno de los más grandes sabios de la Torá.

 

Que su vida y obra sigan siendo una fuente de inspiración para nosotros.

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