Autor: Eli Suli

 

Rabi Yehuda ben Moshe Hacohen, conocido como “Don Yehuda Mosca” o también como “Abu Zakariya Alfaquim HaRoffe”, nació en la ciudad de Toledo, España, en 1240. Era el médico del Rey Alfonso X de Castilla. También era físico, astrónomo, y escritor de la escuela de traductores de Toledo, para quien tradujo importantes obras científicas del árabe y hebreo al castellano. A su vez, era el rabino principal de la sinagoga mayor de Toledo, hoy conocida como “Santa María la Blanca”. Alfonso X, “el Sabio”, había invitado a los judíos a radicarse en Toledo, Córdoba y Sevilla, y en las demás ciudades de España. Este Monarca era un erudito, por esa razón recibía en su corte a grandes sabios judíos. También le apasionaba la astronomía, y dado que su médico personal, Don Yehuda Hacohen, era un gran astrónomo, ambos llegaron a ser grandes amigos, por lo que el rabino tenía el libre acceso al Palacio de manera permanente. A su vez, había otros funcionarios judíos que servían en la corte, como “Don Isaac de la Maleha”, quien era ministro de Finanzas del reino. Sin embargo, el monarca estaba bajo la fuerte influencia de la iglesia, quienes eran hostiles a los judíos. No obstante, el soberano, protegía a los hebreos, consciente del valioso servicio que estos le prestaban. Pero sucedió que cierto día, Rabi Yehuda llego como de costumbre al palacio para visitar al rey, pero se le informó que este no podría recibirlo, porque estaba ocupado con unos importantes invitados. Además se le informó al Rabino que por orden de su majestad, ya no podría presentarse al palacio, sin antes una previa invitación. Ese cambio de actitud por parte del Rey, preocupó mucho a Rabi Yehuda, quien de inmediato se dirigió a ver a su amigo y Ministro de Finanzas, Don Isaac de la Maleha, para comentarle acerca de esta nueva orden. Don Isaac le informó que el Rey estaba recibiendo a dos importantes embajadores, enviados por el Rey Alfonso III de Portugal (1249-1279). Pero, de todas maneras, trataría de averiguar la razón de su trato hostil al médico Rabi Yehuda.

 

A los pocos días, Don Isaac ya obtuvo la respuesta. Me he enterado, le dijo Don Isaac a Rabi Yehuda, que el Príncipe “Dionisio” heredero de la corona de Portugal, se ha enfermado, y ni siquiera los mejores médicos de aquel país han podido curarlo. Mientras que el sacerdote del Rey de Portugal, aprovechó la oportunidad para convencerlo, de que la enfermedad del príncipe era producto de un castigo divino, por el hecho de tener funcionarios judíos en su gobierno, y mostrarse amistosos con ellos. Por otro lado, el Príncipe heredero, Sancho, hijo del Rey Alfonso X de España, estaba formando una alianza entre España y Portugal, sugiriendo comprometer en matrimonio a su hermana, con el Príncipe de Portugal, y de esta manera, hacer un solo reino fortalecido, lo que provocaría un cambio drástico de actitud hacia los judíos, ya que una de las condiciones para esta alianza, sería que ambos reinos católicos, unificaran la fe cristiana, y expulsaran a los hebreos de ambas tierras. Ahora ya se entendía cuál era el propósito de la visita de los embajadores portugueses a España, y el motivo por el que el Rey Alfonso X, se había vuelto de pronto tan hostil con su médico. Entonces Don Isaac le dijo a Rabi Yehuda Hacohen: debes de viajar en secreto de inmediato a Lisboa, para curar y salvar al Príncipe heredero, y de esa manera, podrás entablar una amistad con el Rey y el Príncipe, y anular la amenaza de expulsión de los judíos de ambos reinos. Rabi Yehuda entonces abandonó Toledo, para dirigirse hacia Lisboa, y presentarse ante la corte, como un reconocido médico de España, pero sin revelar su verdadera identidad. Cuando se presentó al palacio en Portugal, el Rey Alfonso III le prometió al médico, que si este lograba salvar a su hijo, lo premiaría con lo que deseara, cosa que hasta ahora habían fracasado todos los médicos reales. Después de examinar al paciente, Rabi Yehuda le informó al Rey, que el Príncipe tenía un coágulo en el cerebro, y para salvarle la vida, requería de una inmediata operación, muy delicada y peligrosa. Si su Majestad está de acuerdo, yo mismo podría hacer esa operación, y con la ayuda de DI-s, estoy seguro de que el príncipe se recuperará. El Rey aceptó, e inmediatamente comenzó con los preparativos para la delicada intervención. Sin embargo, el día previo a la operación, Rabi Yehuda recibió inesperadamente y sin ninguna explicación, una orden real de abandonar inmediatamente el país. Estando camino de regreso hacia España, triste y desanimado, de repente una carroza real lo alcanzó, y para su enorme sorpresa, el mismo Rey portugués bajó de esta y lo invitó a regresar al palacio. El Monarca entonces le contó lo que había sucedido: El sacerdote de la corte de Portugal, Domingo Jardos, ansioso por desacreditar al médico judío, había investigado con sus contactos en España, que él no era otro, sino el medico judío de la corte real del Rey de Castilla, y que había venido a Lisboa para asesinar al Príncipe heredero, para que no se llevara a cabo el matrimonio con la hija del Rey Alfonso X de Castilla, y de esa manera dejar sin efecto la expulsión de los Judíos de ambos reinos. Es por eso, continuó diciendo el Rey, que, influenciado por el sacerdote, decidí expulsarte de Portugal. Pero cuando mi hijo el Príncipe Dionisio, se enteró de la ridícula calumnia contra ti, planeada por el clérigo, amenazó que se suicidaría, sino se le permitiría al médico judío operarlo. Tú eres la última esperanza para salvar a mi hijo, le dijo el rey. Y así fue, que Rabi Yehuda Hacohen realizó la delicada operación, mientras sus labios recitaban una plegaria al Todopoderoso Hashem, pidiéndole que lo ayudara a curar al Príncipe, por el “Zejut” (mérito) de los judíos que estaban en peligro. Y efectivamente, Hashem hizo el milagro, y la operación fue todo un éxito. Entonces, el Rey Alfonso III y su hijo, el Príncipe heredero “Diniz”, quien más adelante se convirtió en el Rey Dionisio I de Portugal, fueron muy benévolos con los judíos, y se rodearon de rabinos y administradores hebreos. Ambos sintieron una enorme alegría y gratitud hacia el médico judío Rabí Yehuda Hacohen, y lo llenaron de regalos y dinero. Pero su mayor premio fue haber logrado anular la amenaza de destierro que se avecinaba de los judíos de España y Portugal, permitiéndoles de esa manera continuar viviendo allí durante los siguientes dos siglos.

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Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

Dentro de las Efemérides que conmemoramos esta quincena está el Día Internacional para la Tolerancia…

                      

EDITORIAL DEL 15  DE NOVIEMBRE

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