Autor: Jorge Mendonça

 

Una Menorá (candelabro de siete brazos) asumiendo su identidad marrana.
La construcción del Museo Judío de Carção es un homenaje natural de esta población a sus judíos, del pasado y presente

 

Carção:

Carção, es una pequeña población del consejo de Vimioso, ubicada al norte de Portugal en la Región de “Trás os Montes”. Muchas veces se refieren a esta aldea/villita de Carção, como la “Capital del Marranismo” ya que la población era en un 90% judíos, y conversos, pero la Inquisición en siglo XVII se dedicó a atormentar esta población y un arresto de 130 personas de un total aproximado de 390/400 habitantes.

Jamás se había visto una población tan pequeña o grande, batida tan fuertemente quedando bastante devastada por este nefasto tribunal religioso de todas estas personas presas, 18 murieron ejecutados públicamente en la hoguera los famosos Autos de Fe debidamente programados, por este tribunal eclesiástico, como muestra de su poder enfermizo, en muchos casos obligaban a la población a asistir a estos actos.

La violencia de este ataque a una población indefensa llamó mucho la atención en todas las zonas serranas del norte de Portugal, hasta el famoso padre António Viera, eclesiástico, orador y escritor, autor del libro, el sermón de Santo Antonio a los peces hizo el comentario “este ataque en Carção”, fue muy violento. Mencionó posteriormente que debería ser una comunidad de descendientes de judíos forzados a convertirse al cristianismo por la fuerza en 1497, marrano es un término peyorativo, que significa que son judíos forzados a convertirse al cristianismo, pero estos (seguían profesando la religión judía en secreto).

Los judíos de Carção lejos de intimidarse, mostraron una gran capacidad de resistencia contra la Inquisición, provocando distintas situaciones de agravio, y una de las más comentadas fue, que robaron dentro de la iglesia las ropas rituales de algunos de los condenados usadas en los autos de fe) los llamados sambenitos, de los muertos condenados por este tribunal, como medida intimidatoria, los habían mandado colgar, dentro de la Iglesia de la aldea, como ejemplo visible de su poder.

Esta aldea, fue también noticia, en toda la sierra, dado que en 1651 se condenó a muerte Francisco Mendes por haber asesinado al juez Gaspar Gonçalves, y de haber destruido una imagen del Cristo crucificado. Como memoria de lo antes mencionado, se colocó en un local de su casa una lápida relatando este crimen, misma que aún hoy se encuentra incrustada en un templete en la aldea.

En esta aldea, la identidad religiosa marrana, contra viento y marea seguía adelante con su judaísmo, como sabemos escondidos debido a la persecución siempre presente. Se celebraban ceremonias religiosas en casas particulares y hasta en la capilla cristiana de San Esteban, las que ellos le daban el nombre de misas secas otras, como en el caso de celebrar la fiesta Kipur, con una romería a los viñedos.

Las autoridades católicas siempre muy diligentes informándose de todo reporte, esto ya en el siglo XIX, que la práctica del judaísmo florecía ahora sin la inquisición, esto lo informaba el Abad de Baçal investigador de vida religiosa en esta comunidad aldeana inclusive mencionaba que años atrás, el abad daba testimonio de la vivencia religiosa en la aldea de la siguiente forma, la población se divide de la siguiente manera, labradores cristianos y judíos comerciantes y mercaderes.

Volviendo 500 años atrás, la expulsión de los judíos en 1496 y las posteriores conversiones forzadas al catolicismo en 1497, en la actualidad los órganos propios del Gobierno de la Provincia como símbolo de mayor justicia decidieron adoptar como símbolo en su bandera un blasón, con una Menorá (candelabro de siete brazos) respondiendo así a su identidad marrana. La construcción del Museo Judío de la aldea de Carção es un homenaje simbólico, a los judíos naturales de esta población, del pasado y presente

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

En esta edición, el 7 de julio se eligió para conmemorar el Día Internacional de la Conmemoración del Suelo, en honor del científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, quien dedicó su vida a demostrar que el cuidado del suelo influye directamente en la capacidad productiva del mismo. La tierra productiva es nuestra base de vida, porque cada cosa que hacemos se mantiene con la productividad de nuestras tierras agrícolas.

 

EDITORIAL DEL 1 DE JULIO

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