Autor: Salo Grabinsky

 

No, amigos lectores, el tema de hoy tiene mucho más que ver con las relaciones familiares y las decisiones que se toman en las empresas y otros organismos e instituciones. En cuestiones políticas no me meto, por no ser mi tema. Solo pido respeto y una forma civilizada, pacífica y libre de decidir.

En esta época de consultas, encuestas y manejos de la comunicación en todos los niveles, es importante que veamos lo sucedido en los núcleos familiares, tanto para convivir en armonía o para resolver lo mejor posible cualquier diferendo, teniendo siempre en cuenta que la familia es el eje de nuestra sociedad y debe campear la solidaridad y el afecto mutuo, aunque haya fuertes divergencias.

 

He abogado por décadas en fomentar la creación de un Consejo de Familia que sirva, entre otras funciones para promover la convivencia, la conservación de los valores éticos, las tradiciones y la cultura de generaciones y así formar un frente común ante etapas difíciles tanto internas como en el entorno. Es notorio el alto grado de polarización al que nos enfrentamos, principalmente fundamentalismos extremos, convicciones ideológicas y la incitación constante a la división entre buenos y malos, pobres y ricos, y, lo peor, sobre el color de la piel y sus creencias. El mundo actual está, por desgracia, lleno de ejemplos terribles.

 

Por eso, la familia unida, abierta a opiniones diversas e incluso a polémicas es un lugar que puede convertirse en un oasis para descansar del mundo exterior, gozar la compañía de seres queridos, adaptarse a los cambios pero sin perder la identidad y, repito, los valores esenciales. La pandemia y la posición política en muchos países han logrado debilitar la comunicación y fomentar el aislamiento y el encono en diversas circunstancias. No debemos dejar y perder ese lazo y tratar de ayudar a los que nos rodean, familiares y la comunidad.

 

En el caso de las empresas, la comunicación y la toma de decisiones se ha complicado mucho y el trabajo fuera de la oficina provoca aislamiento y depresión. Para hacer todo más difícil, la salud financiera, comercial, manufacturera, de servicios o constructiva han sido muy golpeadas y no pocos negocios la están pasando mal. La pandemia y el desorden regulatorio y de políticas claras no ayudan. Aún así, existen formas y estructuras flexibles y bien informadas para señalarnos el rumbo, fijar caminos y diversas alternativas. Si de por sí el ambiente en general es incierto, le afectará mucho más a las empresas y sus directivos que no tengan claros sus objetivos y planes. Andar sin brújula es muy nocivo en lo general y especialmente cuando el mundo anda así últimamente. Los consejos de administración efectivos, ejecutivos van a ser esenciales para planear el rumbo a seguir, así como los sistemas de información y una mayor supervisión de todos los factores. Hay que saber decidir… y actuar.

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 Rosalynda Cohen

Estamos iniciando 2022 inmersos en una era de incertidumbre en el mundo…

                      

EDITORIAL DEL 15  DE ENERO

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    • Sr. Ramón Betech Cherem z”l
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