Autor: Salo Grabinsky

 

Hay una revolución de la información en la historia. Siguen habiendo miles de millones de personas que viven en la extrema y oprobiosa miseria, casi todos tienen acceso a un radio, un teléfono celular e incluso a ver televisión. Por lo tanto, ya están metidos en esta globalización y expuestos a miles de mensajes, noticias, contaminación visual (propaganda, violencia, pornografía) y también a educación y cultura.

Hay gente que todavía lee periódicos, revistas o libros y menos (pero creciendo explosivamente) los que están conectados a la Internet y que tienen acceso a computadoras.

Pasamos de la Era Paleolítica (donde un terremoto o la caída de la bolsa de valores, el hundimiento de un barco, etc.) se conocía semanas o incluso meses después y la inmensa mayoría de los acontecimientos básicos en la historia los desconocían casi todos los humanos, con notables excepciones. Una curiosidad: ¿Sabían ustedes que en Londres en las oficinas de la tradicional casa Lloyd de seguros hay una campana para anunciar cuando algún barco naufragó o fue hundido?

La era actual es de acción instantánea y de comunicación por muchos medios cada vez más sofisticados y masivos.
¿En qué nos ayuda a los emprendedores? Si estamos ordenados y tenemos una serie de sistemas que nos den datos reales sobre las áreas del negocio, incluido estadísticas e informes continuos estaremos controlando la operación, entendiendo mejor el mercado y sobre todo tomando decisiones y haciendo planes más adecuados y con bases reales.

El exceso de información constante puede ser contraproducente y conducir a que nos “empachemos” de datos irrelevantes. Por eso hay que entender qué es lo que en verdad nos es útil, buscar resumir al máximo los datos clave y, si así lo deseamos, obtener información más detallada.

Hace unas décadas trabajé en Nueva York en una empresa multinacional y un día me enseñaron un folder con no más de 3 hojas que recibía el CEO en forma semanal y que tenía ABSOLUTAMENTE TODO lo relevante de cada una de las subsidiarias, así como una visión global consolidada de la corporación. Este tesoro de datos le permitía estar al corriente de la operación global, hacer comparaciones (o lo que ahora se llama benchmarking) ver tendencias y planear junto con los otros directores el rumbo del negocio. En esas épocas no había Internet, faxes ni información en línea, pero el sistema funcionaba vía télex y teléfono. ¡Cómo ha cambiado todo! A partir de esa experiencia, ya como empresario y en los últimos años como asesor he tratado de ayudar a cientos de negocios de todos los tamaños a que pongan sistemas de información sencillos y prácticos

Eso es en lo que respecta a información interna, pero ahora ya no podemos estar aislados y pensar que no nos afectan los acontecimientos externos. En México tanto en el sector público como el privado y gracias a la Internet hay muchas fuentes fidedignas de información en tiempo real. Ya usamos en línea noticias, y además hay fuentes importantes de información subutilizadas y que son gratuitas o a muy bajo costo.

Pues tanto la empresa en su operación interna como los dueños y ejecutivos que la manejan (y en realidad todos los empleados) deben regirse por un sistema, ágil, en línea que sea la columna vertebral para tomar decisiones correctas.

 

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

En la presente edición celebramos dos festividades judaicas importantes:

 

EDITORIAL DEL 15 DE MAYO

 

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