Festival Aviv, 50 años, Yovel

Raquel Kleinberg

 

Aún no ha llegado la primavera, pero el Festival Aviv (quiere decir primavera) ya terminó y dejó en el aire su estela de magia. Así es el Aviv, genera tantas emociones, alegría, color, movimiento y energía, que cuando se acaba nos deja a todos impactados. Bailarines y espectadores, vestuaristas y maquillistas, comités, coordinadores y CDI, jurado, coreógrafos, iluminadores, tramoya, en fin, tantas y tantas personas que se movilizan para hacer de esa semana un tiempo inolvidable, que no termina cuando se acaba, porque el gusto, la memoria, las escenas, las músicas y los bailes siguen resonando por mucho tiempo, hasta que se inician los preparativos para el siguiente festival, logrando así que la magia del Aviv nunca termine.

Este año fue especial en todos sentidos. Se cumplían 50 años del festival, momento, sin duda para celebrar, como lo dicta la tradición judía, el Yovel por lo que el tema fue ese: Celebración. Especial también porque los organizadores crearon un espacio para la memoria, conscientes de que quien olvida corre el peligro de perderse. Ante todo honraron a su fundador, Carlos Halpert Z’’L, montaron una exposición que recorría los 50 años del festival y planearon una noche especial, la de “Tashubu”, “regresen”. Y regresaron, ellos y ellas, bailarines de todos los tiempos volvieron a pisar el escenario. Verlos allí, algunos peinando canas, otros con unos kilos de más, y otras más bellas de lo que fueron, moviendo ágilmente los pies al son de las músicas que alguna vez bailaron, fue un deleite a la vista y el corazón.

¡Qué gran manera de enaltecer la memoria y remover las nostalgias!

Poco sabían cuando empezaron a organizar este enorme festejo que el 7 de octubre nuestro mundo se detendría, y ahora venía la acuciante pregunta, ¿Cómo celebrar ante semejante tragedia? La respuesta llegó en las palabras que se pronunciaron una y otra vez en Israel y en el mundo entero: “Lo nafsik lirkod”, “No dejaremos de bailar”, ahora el festival se resignificaba, nuestros niños, jóvenes y adultos bailarían para hermanarse con el mensaje, bailarían por la vida, por Israel y por aquellos a quienes se les arrebató esa posibilidad. Bailarían para decir claro y fuerte: Am Israel Jai.
También allí brilló el Festival, que supo honrar la memoria de los asesinados y muertos en la guerra, que supo clamar por nuestros rehenes, que levantó a toda una audiencia noche tras noche y en toda oportunidad, para hermanarse en el silencio más profundo y evocativo. 1,2,3,4,5,6,7,8, se escuchaba y no sabíamos si se trataba de una fila de bailarines o una de soldados, pero a todos conmovió ese grito contundente, y las gargantas que segundos antes aclamaban a su grupo favorito callaron, lloraron y honraron.

Y después la explosión de música, danza, coreografías. Kadima regalándonos unos minutos de plenitud, de alegría y de amor.

Paleta de colores, de vestuarios, intensidad en la música, en los ritmos. Derroche de talento en las coreografías y entusiasmo y maestría en la ejecución, los grupos hicieron gala de toda su creatividad y arte tanto en la categoría abierta como en la folklórica, Anajnu Veatem sorprendiendo siempre con sus coreografías y espléndida ejecución, los grupos invitados que brindaban su mejor esfuerzo y generaron grandes momentos en el escenario. Vimos también danza de cámara y video danza.

Así se vivió el Aviv, un público entregado a los bailarines, cada cual esperando ver triunfar a su favorito, sin saber que todos habían triunfado ya desde el momento en que se dio la tercera llamada y se escuchó el llamado: ¡Comenzamos! Tata tata tara tatán…

Ahora esperemos ansiosos el próximo festival, y mientras ello sucede seguimos evocando lo vivido, lo visto, lo bailado.

Lo Nafsik Lirkod, ¡seguiremos bailando por la vida!

 

“Patrimonio Cultural”

Guillermo Treistman*

 

1.- concepto

Es un conjunto determinado de bienes tangibles, intangibles y naturales que forman parte de prácticas sociales o comunitarias, a los que se les atribuyen valores a ser transmitidos, y luego resignificados, de una época a otra, o de una generación a las siguientes.

La pregunta que habría que responder:

¿El Festival Aviv Carlos Halpert de Danza Judía, es Patrimonio Cultural de la Comunidad Judía de México?

Para poder confirmarlo, algunos datos:

-No existe en nuestra comunidad otra actividad artística o cultural que tenga actividad una semana completa al año.
-El evento tiene vida gracias a la entusiasta participación de todos los colegios de la red, instituciones comunitarias y tnuot noar.

-Es el único evento comunitario que tiene más de 2,000 participantes de todas las edades.

-No hay otro evento comunitario que cumpla 50 años realizándose de manera ininterrumpida (disculpando la pausa por la pandemia).

– Es el evento en donde activan la mayor cantidad de voluntarios… más de 100.
– No hay en la comunidad otro evento que tenga más de 3,500 espectadores por noche.
-Afortunadamente es el evento que sigue atrayendo, después de medio siglo, a los jóvenes de nuestra comunidad para realizar una actividad escénica y llena de contenido judaico.

-No hay otro evento que mantenga activa a la niñez y a la juventud de la comunidad, por más de 5 meses previos a su participación.

-La efervescencia del público y participantes en este evento, no se experimenta en ninguna otra actividad comunitaria.

-Y por último y más importante, el evento conecta a los participantes y al público con su raíces judías y comunitarias… incluso aprendiendo y exaltando nuevos detalles de nuestras tradiciones y nuestros valores.
De nuevo

¿El Festival Aviv Carlos Halpert de Danza judía, es Patrimonio Cultural de la Comunidad Judía de México?

Y la respuesta categórica es… si.

* Miembro del Consejo Rokdim Director General del Aviv, 1991 a 1999

 

 

A 50 años de la Creación del Festival Aviv… “Celebrando a partir de una visión personal”

Bernardo Rubinstein

 

Hace casi 50 años se estrenó en Broadway un espectáculo que cambió el destino de los Musicales en el mundo entero, con una obra de un talentoso creador de nombre Michael Bennet; me refiero a “Chorus Line”. Quizás han tenido el privilegio de verla. Desfortunadamente este joven director y coreógrafo falleció a sus 44 años de edad en 1987, pero entre tantas cosas, nos dejó otro gran musical: “Dream-Girls”, estrenado en 1981, haciendo también historia.

En “Chorus Line” se cuenta la historia particular de todos los que en algún momento soñamos con estar en el escenrario y bailar. Ese fue mi sueño y consagración desde muy joven, aunado a la espléndida oportunidad de compartirlo con muchos compañeros.

A los 16 años me estrené en Anajnu Veatem y al mismo tiempo, como bailarín y coreógrafo del Aviv. Ese fue un periodo explosivo y fundamental de mi adolescencia. Entonces, corría el año de 1978, iniciando mi actividad ahí, la cual siguió por más de 25 años, aportando novedosos procesos al movimiento de la danza judía en México. Gracias a esto pude explorar un sin fin de posibilidades de la interdisciplina teatral.

Sin lugar a dudas este conocido “Festival de Primavera” es un fenómeno antropológico, sociológico y psicológico, digno de un buen estudio del particular étnocentrismo selectivo de la comunidad judía en la CDMX, y su influencia en comunidades similares, especialmente en la provincia mexicana, el resto de Latinoamérica y el sur de la Unión Norteamericana.
Lo que hice por Amor, más que por cualquier interés político o de cualquier otra índole, me inspira para aprovechar este canal y compartir un mensaje. Un amoroso mensaje con el ánimo de impulsar a todos aquellos, quienes movidos por la poderosa energía de la creatividad y la imaginación, se atrevan a ejercer la libertad y trasciendan todos los límites…

Pues el Arte, a diferencia del entretenimiento y los discursos o panfletos sociales de lo “políticamente correcto”, es un mecanismo poderoso de expresión, de confrontación y evolución, que por más positivo que intentes ser, habrá de confrontarte invariablemente, con las múltiples barreras impuestas por el establishment y el resto del “estatus-quo”, yo a todo esto le llamo “El Destino”.

A todos y cada uno de aquellos que alguna vez soñaron con danzar, con ser coreógrafos, vestuaristas, maquillistas, investigadores, promotores, administradores o directivos de las artes escénicas, etcétera, deseosos de compartir con los demás la maravillosa experiencia de sentirse vivos y celebrarlo en los escenarios, sin importar que tan inexperto en un principio te sientas… Un mensaje a todos los que alguna vez soñaron con danzar, con ser coreografías, maquillistas, investigadores, promotores, directores de artes escénicas no pierdas de vista tus ideales, ¡atrévete a hacerlo bajo la estrella luminosa de una eterna juventud! Aunque para lograrlo se requiere, además de mucho apoyo y buenos amigos, sobre todo, una enorme voluntad, energía y empoderamiento.

No permitas que tu mente se añeje sola a la sombra de costumbres y tradiciones castrantes… ¡Ejerce tu libertad! y atrévete a “Ser” y hacer con originalidad, sin pedir permiso; prepárate siempre con una buena intención y un buen discurso, con un buen entrenamiento.

Ser artista es una bendición, y el que verdaderamente lo es, sabe que para trascender no necesita de nadie que refuerce sus convicciones. Es desde, desde el Alma, donde se ejerce la más poderosa expresión de nuestro “Ser creativo”, y seguramente ésta, es la mejor manera de expresarse y de tocar la sensibilidad de los demás, para celebrar con maestría y sabiduría la vida… ¡“Lejaim”!

Desde el escritorio de la Editora

 Rosalynda Cohen

La presente edición contiene un articulo especial del historiador israelí, intitulado “Gana la batalla; Pierde la guerra”, un espacio de reflexión cuya lectura es ampliamente recomendada.

EDITORIAL DEL 1 DE ABRIL

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